El presente ensayo es una reflexión sobre las posibilidades de cambio que representan las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en el campo educativo. Se aborda el caso de Enciclomedia en México a modo de pretexto para examinar los límites que aún no permiten que las TIC dejen de estar en el discurso y se pongan en práctica, invitando a ser congruentes entre lo que decimos y hacemos en los espacios educativos en donde nos desarrollamos.
Aproximaciones generales
Hoy en día, es común la participación de la tecnología en los procesos escolarizados sin embargo, el debate sobre sus aplicaciones como ese generador de cambio permanece aún más fuerte que sus aplicaciones reales. A nivel mundial la tecnología se ha convertido en un nuevo orden, una forma diferente de hacer y ser. Y sin importar el campo de acción, lo mismo puede ser un ingeniero en una construcción cosmopolita que un profesor en una comunidad rural, las aplicaciones tecnológicas intervienen en procesos antes inimaginados.
Centrando la discusión en el ámbito educativo, Papert (1995, 1) ofrece la siguiente reflexión “¿por qué, en un período durante el cual hemos vivido la revolución de muchas áreas de nuestra actividad, no hemos presenciado un cambio comparable en la manera en que ayudamos a nuestros niños a aprender?”. Pues a pesar del reto que representa la revolución tecnológica, en pleno siglo XXI persisten prácticas que bien podrían ser comprendidas hace un siglo o más. Además, el autor reconoce que existen dos tendencias claras: la que externa su preocupación por la necesidad de un cambio conservando el status quo de la administración educativa oficial (instructores). Mientras que en la otra postura se reconocen los obstáculos y se buscan opciones que generen propuestas ante su deseo de cambio, llegando incluso a eludir la escuela o a rebasar las normas oficiales (anhelantes). Ante estas posiciones, resulta interesante preguntarnos ¿cómo hemos enfrentado el reto de incluir las TIC en nuestros propios procesos de enseñanza-aprendizaje? Las respuestas podrán ser tan variadas de acuerdo con la experiencia personal. Puede haber quienes se encuentren totalmente motivados por su participación activa en un espacio virtual de aprendizaje, en foros de discusión ya sea por estudios escolarizados o desescolarizados. Y también habrá otros testimonios que manifiesten descontento o poca sorpresa porque sus experiencias permanecen similares con o sin las TIC. No obstante su incorporación presenta usos diversos, como expresan Bustos y Coll (2010, 167):
El potencial de las TIC para transformar las prácticas educativas y su impacto sobre lo que se hace y se dice en las aulas, y sobre quién, cuándo, cómo, con quién y para qué se hace o se dice, depende en último extremo tanto de las posibilidades y limitaciones de las tecnologías utilizadas como de los usos efectivos que hagan de ellas los participantes.
Se tiene así el planteamiento de prácticas más democráticas en donde la aplicación de las TIC supere sus usos discursivos y sean realmente incluyentes de nuestras variadas realidades.
Breves escenarios mexicanos
Es bajo este panorama que encontramos múltiples incorporaciones de las TIC en la educación mexicana en sus tres niveles: básico, medio superior y superior. Enfrentando retos para “mejorar los bajos logros educativos y la necesidad de innovar para participar en las posibilidades de la sociedad del conocimiento y la información […] redefinir la currícula y replantear los estilos de enseñanza y de gestión del sistema” (Elizondo, et.al.: 2006, 209). A simple vista podría parecer sumamente ambicioso un proyecto educativo incluyente de las TIC, sin embargo contemplado desde el trabajo y participación colectivos, las oportunidades de éxito aumentan.
Me permitiré abordar de forma muy general un ejemplo sobre la estrecha relación entre la tecnología y la educación en México: el programa Enciclomedia. Considerado por sus autores, como “una propuesta pedagógica que se materializa en el software desarrollado y se hace accesible gracias al equipamiento” (ibid, 215). Se tiene que desde su implementación en el sistema de educación pública mexicana, las críticas a favor y en contra del programa se han centrado principalmente en el “desfase” de la inversión así como en su pertinencia, habiendo poca preocupación sobre sus implicaciones pedagógicas.
Quisiera centrarme en los críticos que “sostienen que existe el peligro de que propicie la ley del menor esfuerzo, dada la facilidad del acceso a la información y que evite los procesos de observación, comparación y análisis” (ibid, 220). Y es que tenemos idea de que la tecnología está para ahorrarnos espacio y tiempo, lo cual no significa que disminuya o deteriore nuestra comprensión. Lo importante en el caso de Enciclomedia o cualquier otro programa que se impulse, reside en que esa generación de una sociedad más creativa, plural y crítica, no se deje solamente en “manos” de las TIC. Las innovaciones tecnológicas no pueden trabajar por sí solas, finalmente somos los humanos quienes hasta ahora las hemos manipulado y generado.
Desde mi experiencia profesional en Telesecundarias, he encontrado profesores que no se atreven a tocar los “aparatos” por el temor a descomponerlos, quitándose la oportunidad de adentrarse en un mundo cada vez más valorado por las generaciones jóvenes. Hay ocasiones en donde es más fácil para el estudiante manipular las innovaciones tecnológicas, atraídos por gráficos y aplicaciones que le permiten jugar con el conocimiento. El caso de enciclomedia en secundarias, resulta interesante cuando hay una conexión entre los contenidos y su aplicación práctica mediante juegos o actividades didácticas que le dan al estudiante esa oportunidad de manipular el aparato, de leer, comprender e interpretar otras realidades.
Para un estudiante de una comunidad rural mixteca, en donde difícilmente se tiene acceso a la televisión cultural y educativa a no ser por Edusat, encontrar videos interactivos que enriquezcan su acervo. Resulta sumamente rico para su experiencia el percibir otras realidades, aunque evidentemente no los motive el dictado o transcripción de una lección del libro al procesador de datos pero si lo haga el uso de programas de dibujo gráficos. Los estudiantes y los profesores son tan variados como las TIC. De ahí que su adaptación debe considerar los contextos sin dejar vencerse por los obstáculos que puedan representar: la falta de recursos, de capacitación o apoyos gubernamentales.
Es importante dejar de reducir las TIC únicamente al uso de computadoras e internet, en pro del desarrollo y práctica de software educativo que realmente signifique una oportunidad de estudio y aprendizaje innovadora. Las TIC deben además rebasar esos roles del profesor y del estudiante, como simples “repetidores” de estructuras, implica entonces: perder el miedo al cambio.
Podemos leer, escribir y debatir sobre terminologías tecnológicas aplicadas a la educación, pero si nuestros procesos permanecen estancados en rutinas que no nos permitan mejorarnos como profesores o estudiantes será inútil y nos estaremos condenando a la inmovilidad. Finalizo, invitando a las siguientes reflexiones ¿cómo estamos aplicando la tecnología educativa en sus experiencias cotidianas? ¿Hasta dónde estamos dispuesto a apropiarse de nuevas herramientas? Y más importante aún ¿hemos sido congruentes entre lo que decimos y lo que hacemos al momento de aplicar las TIC?
Lista de referencias
Papert. S. (1995). Capítulo 1. Anhelantes e instructores en La máquina de los niños. Replantearse la educación en la era de los ordenadores. Barcelona: Paidós.
Bustos & Coll (2010). Los entornos virtuales como espacios de enseñanza y aprendizaje [Versión electrónica]. Revista Mexicana de Investigación Educativa, vol.XV, núm.44, Enero-Marzo, 163-184. Recuperado el 25 de enero de 2011, de http://www.comie.org.mx/v1/revista/visualizador.php?articulo=ART44009&criterio=http://www.comie.org.mx/documentos/rmie/v15/n044/pdf/ART44009.pdf
Elizondo, et.al. (2006). Enciclomedia. Un programa a debate [Versión electrónica]. Revista Mexicana de Investigación Educativa, vol.XI, núm.28, Enero-Marzo, 209-224. Recuperado el 25 de enero de 2011, de http://www.comie.org.mx/v1/revista/visualizador.php?articulo=ART00011&criterio=http://www.comie.org.mx/documentos/rmie/v11/n28/pdf/rmiev11n28scB05n01es.pdf